Natuar. Animales del Estero del Ibera.


Los esteros del Iberá son uno de los humedales mas ricos en diversidad biologica de nuestro planeta.El primer Centro de Interpretación se encuentra al borde de la Laguna Iberá, a pasos de la Colonia Carlos Pellegrini. Ahí vas a encontrar la casa del Guardafaunas, baqueanos de la zona (antiguos mariscadores) que con una experiencia única, se incorporaron como custodios de la reserva, asesoran a los visitantes y por sobre todo, evitan la depredación. También hay Salones de Exposición y Proyección, en los que se cuenta con material de interpretación gráfica, como paneles fotográficos, maquetas y otros elementos que informan sobre la geografía, clima, flora y fauna, etc. Alrededor de la construcción, hay senderos de interpretación, abiertos a través de los montes naturales que permiten observar interesantes especies de flora y fauna.
Los esteros y lagunas del Iberá son uno de los ecosistemas mas ricos de todo el país. Con el objetivo de preservarlo, el Gobierno de la Provincia de Corrientes creó el 15 de abril de 1983 la Reserva Natural del Iberá, por ley 3771. Según ella, sus límites son: al norte, la RN 12; al este la divisoria con los afluentes de los ríos Aguapey y Miriñay; al oeste la divisoria con los esteros, arroyos y afluentes del Paraná y principalmente el Batel-Batelito y al sur, la continuación de la divisoria del este, que separa el sistema de los afluentes de la margen derecha del Miriñay y al norte del Pay Ubre, con una superficie aproximada de 13.000 Km2, que significa el 14,6 % del territorio provincial.
El sistema del Iberá está formado por la gran masa de vegetación de los esteros, con gran capacidad de retener agua, y las precipitaciones pluviales, que aportan anualmente entre 1200 y 1500 mm. De esa enorme cantidad de agua recibida, menos de una cuarta parte deriva hacia el río Paraná, a través, del único desague superficial del sistema, el río Corriente. De lo demás se encarga la alfombra vegetal por transpiración metabólica y la evaporación directa, favorecida por la relación entre su gran extensión y escasa profundidad.
Aproximadamente entre el 20 y el 30% de su superficie son lagunas bien delimitadas; estos espejos de agua son más de 60 y alcanzan una profundidad de entre 2 y 3 metros y las costas en su mayoría están constituidas por embalsados. Las lagunas más importantes son: Luna, Iberá, Fernández, Trim, Disparo, Medina y Galarza. Los embalsados tienen origen en los camalotes, sobre cuyo entretejido vegetal se deposita tierra aportada por el viento y arrastrada en suspensión por el agua formando así una primera capa que posibilita el arraigo y crecimiento de distintas especies de planta, incluso árboles. Constituyen por lo tanto verdaderas “costas flotantes”, sus desprendimientos dan lugar a islas flotantes cuyos movimientos son dirigidos por el viento y las corrientes. Como decíamos, en los sectores más firmes pueden incluso sostener vegetación arbórea (laurel, ceibo, curupí) aunque las asociaciones de pajas son ampliamente dominantes (totora, pehuajó, espadaña, paja brava y otras). Los esteros son depósitos de agua estancada, con una profundidad que varía entre 1 y 3 metros, cubierto por una cantidad de plantas acuáticas, que surgen muchas veces desde su fondo, con pajonales en los bordes; o bien son formaciones flotantes que ocultan la superficie del agua como los embalsados y los camalotales. Estos últimos se forman en los esteros y en las orillas de ríos y lagunas. Están compuestos por plantas flotantes como el aguapé, irupé, el repollito y la lentejas de agua. Otro de los ambientes geográficos propios de la región lo constituyen los bañados formados por la acumulación temporaria de agua, que cubre la superficie de las zonas más bajas en las épocas de lluvias abundantes. El agua se escurre hacia los arroyos temporarios o es absorbida por el suelo, queda solo en las lagunas permanentes, en los lugares más profundos. Cuando ocupa bajos casi planos que dificultan el drenaje normal dan lugar a la formación de un mal piso conocido localmente como malezal.
Especies vegetales: Desde el punto de vista fitogeográfico tres provincias botánicas abrazan el sistema: el espinal (distrito del Ñandubay) desde el sur; el Chaco Oriental por el oeste (con quebrachal y algarrobales, palmares, sabanas y esteros) y la provincia Paranaense (con selvas mixtas y “campos”) por el norte. Por tal circunstancia es posible hallar entre sus brumosos límites formaciones florísticas tan diversas como camalotales, juncales y embalsados, dentro de las comunidades acuáticas; palmares de yatay o palma colorada, selvas en galerías e isletas de bosques higrófilo (que tiene la posibilidad de absorber y exhalar humedad) con elementos del Chaco Oriental y la selva misionera, (lapacho negro, higuerón, urunday, viraró, timbó, laurel negro, quebracho blanco, guaviyú, etc.) dentro de las comunidades arbóreas y pastizales, cardazales y pajonales, dentro de las terrestres y palustres. En general, sobre la superficie, de las aguas, se pueden ver: irupés o nenúfares, camalotes, lentejas, repollitos, lirios y jacintos de agua y helechos pequeños. Sobre el embalsado, pajonales achiras, yuyales y pequeños árboles de suelos húmedos como los sarandíes, laureles, y el pehuajó o totora grande. En las islas se observan algunas especies agrupadas en cierto número, como, por ejemplo, de ombúes, hierba gigante, a la que se la considera originaria del Iberá y en las costas del estero se encuentran: jacarandáes y lapachos, ceibos y sauces, curupíes y timbóes, guayabíes y urundays, espinillos, etc. Entre las palmeras son comunes las yatay, pindó y caranday.
Especies faunísticas: Hay mamíferos, aves, reptiles, batracios, peces y también insectos. El representante por excelencia de la zona es el yacaré, el negro de hocico angosto y el ñato u overo de hocico ancho; aunque también encontramos la boa del agua o curiyú; el lobito de río, el coipo parecido a la nutria; el carpincho, que es el mayor roedor viviente; el ciervo de los pantanos, uno de los ciervos autóctonos más bellos del país, el osito lavador o aguará popé; el lobo de crin o aguará guazú; corzuela roja y parda; monos carayás o aulladores; gato de los pajonales y monteses; zorros grises chicos; zorrinos; además de hurones, comadrejas, liebres, vizcachas; armadillo negro o tatú, peludos, mulitas, cuises, ratones de campo, tucu-tucos y lagarto overo; lagartijas, tortugas, boa de las vizcacheras, ñacaniná, boa constrictora; víboras de coral, cascabel, yarará, etc.Se pueden observar también centenares de especies de aves, su abundancia y colorido, atraen inmediatamente la atención de quien visita este lugar.Inmensos cardúmenes de pequeños peces nadan en los cursos de agua, junto a tarariras. anguilas, palometas o pirañas, bogas, sábalos, bagres, dientudos, etc.Al caer la noche resalta en el ambiente la actividad de los anfibios, entre ellos, los hilidos y el gran sapo buey o cururu y finalmente no podemos dejar de hacer referencia a las multicolores mariposas entre las que se pueden identificar las morpho.

Mas info en www.grupopaleo.com.ar/natuar